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10 razones para contratar una wedding planner

pareja de novios sobre pastel

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Cada vez más, las parejas que deciden casarse trabajan mil horas fuera de casa y no pueden dedicar las tres horas que les quedan libres, cuando salen del trabajo,  a visitar sitios, probar banquetes, cerrar proveedores y hacer llamadas. Es normal que los novios se agobien con tanta tarea y tan poco tiempo.

Os voy a proponer 10 razones por las que contratar una wedding planner, sabiendo lo que sé, y una vez que ya me me he casado.

  1. Porque los plazos encogen

Como suena. Te dicen que eso no lo tienes que hacer hasta dentro de muuuuuuuucho tiempo y te confías. Das prioridad a otras cosas. De repente muuuuuuuucho es hoy y tú con estos pelos.

Para que los plazos estén bien definidos en base a la experiencia de organizar muchas bodas, contad con una profesional que os vaya diciendo cada poco cuáles son las decisiones que tomaréis este mes y de cuándo no puede pasar tomar una decisión. Un calendario claro os será de gran ayuda y os ahorrará agobios de última hora.

 

  1. Porque delegas y te despreocupas

Delegar en esta vida es clave cuando tienes mucho que hacer y no sabes por dónde empezar. Hay mucha gente que estamos preparadas para ayudarte y entre ellas, muchas wedding planners estamos listas, con los proveedores en la mano, el teléfono en la otra y una orejas enormes para escuchar qué quieres y qué necesitas. No es necesario que te pongas más presión sobre tus hombros. Al final, no te dan medalla por hacerlo todo tú y llegaras muy muy cansada y estresada al gran día.

 

  1. Porque te evitas la locura del “todo a 1000€”

Es posible que te esté pasando lo mismo que me pasó a mi con la boda. Cuando decía boda, todo pasaba a costar 1000 euros. ¿Cómo es posible? ¿Qué engaño es este? Tienes la sensación de que todo el mundo sobreprecia sus servicios porque sabe que es un día muy especial y no quieres que nada salga mal.

Pero no debes dejarte torear. Una wedding planner puede exigir y debe hacerlo con la rotundidad de una novia furiosa pero sabiendo que puede llegar a conseguir precios realmente competitivos por volumen, mientras que a veces a las novias os proponen algunos presupuestos elevados por si transigís con la ilusión del momento. Que no te líen, déjalo en buenas manos.

 

  1. Porque seré una embajadora de tus intereses

En este punto debo aclarar que una organizadora de bodas debe ser una gran gestora pero también una fiel defensora de los intereses de los novios.  Creo que por encima de todo, está ayudar a tus novios a que consigan lo que buscan.

Ser peleona por obtener lo que ellos te han encargado y velar porque cada proveedor de lo mejor de sus servicios ese día. ¿ Y Cómo consigo esto? Cuidando a los proveedores, eligiendo bien quién trabaja conmigo ( y con quién trabajo yo) y siendo absolutamente transparente con los novios.

Ser clara te evita muchos quebraderos de cabeza y transmite una gran neutralidad ante las ofertas que propones.

 

  1. Porque soy alguien “de fuera” no comprometido

A veces en las bodas surgen tensiones familiares o roces al preparar todo. Tener a alguien de fuera con perspectiva y soluciones, puede servir para llegar a puntos de acuerdo. Te resultará todo un alivio que tu wedding planner gestione algún puntos de conflicto para no tener que enfrentarte a gente a la que quieres, pero que no quieres que condicione ese día.

 

  1. Porque tú no tienes ni idea de protocolo ni te lo has planteado nunca

Esta razón les gusta a muchos novios. Suelen ser los chicos, y perdón por generalizar, los que son más dados a pasar en moto sobre el protocolo. Yo soy experta en Protocolo y Comunicación, muchas wedding planners no lo son y son estupendas, ojo, no digo que no se pueda trabajar sin títulos ni nada, pero este conocimiento te ayuda en muchas ocasiones.

El protocolo, contrariamente a lo que muchos piensan, está para hacer la vida más fácil. Son normas establecidas para saber cómo actuar. No tienes que comerte la cabeza, sólo conocerlo y aplicarlo. Fácil.

¿Y si no lo conoces? Pues para eso estoy yo, o cualquier libro de protocolo con piernas del gremio, para ayudarte con cosas como qué se rotula en los sobres de las invitaciones, quién es servido primero en una mesa, dónde llevar el tocado, cuándo se quitan los guantes en las bodas de invierno para saludar, dónde dejo el bolso como invitada en la comida o cuando volvamos a la puerta de entrada de la iglesia, ¿el novio va a la izquierda o a la derecha?, etc. No worries.

 

  1. Porque estaréis lo que llamo “emocionalmente inestables”

A ver, esto es duro de decir pero en una fiesta tan bonita e importante como una boda, las emociones están a flor de piel. Yo estuve “emocionalmente inestable” y lo reconozco y ojalá pudiéramos ser superwomans/supermanes y controlarlo todo pero las emociones nos condicionan.

Los miedos al qué dirán, las inseguridades personales para estar guapa/o ese día, las dudas de si los invitados contestarán a tiempo, el chaqué me queda raro, los subidones cuando alguien de muy muy lejos te dice que al final viene o los imprevistos causan tremendos impactos emocionales que en situaciones normales no serían tan marcados.

A tu futuro marido o a tu madre a veces no le contarás que estás hasta la coronilla de tal o cual tarea, o de tal o cual invitado. Pero a mi me lo puedes decir y seré una tumba. Te voy a ayudar a ver todo con cierta distancia.

Vamos a conseguir que las emociones no condicionen las decisiones ni los presupuestos y que cualquier decisión pueda ser tomada bien por impulso o bien meditada, pero porque lo queremos así, no por “cerrar”. Las emociones no nos van a controlar.

 

  1. Porque manejaremos la creatividad acotada a un presupuesto

Muchos proveedores te van a volver o os van a volver medio locos con propuestas innovadoras. Decir sí o no depende de vuestra asertividad y vuestra mesura.

Os juro que me llegaron a ofrecer cosas muy descabelladas en mi boda, y por suerte, yo tenía muchos años de experiencia organizando eventos y amablemente decliné sus ofertas sin dejar de echarme unas risas, luego, con mi actual marido. (¿que nos persigan unas ocas hasta el coche de novios? Juassss)

Soy una persona profundamente creativa, me encantan las ideas nuevas, las decoraciones que son un reto, las innovaciones y todo lo que lo acompañe y quede bonito DENTRO de unos márgenes. Mis márgenes suelen ser los márgenes lógicos: el presupuesto y buen hacer.

Me gusta acotar la creatividad al presupuesto para que vosotros y yo podamos saber hasta dónde podemos volvernos locos. Marcad un presupuesto y me decís. Tanto. Y yo hasta “tanto”, os propongo ideas, decoraciones, corners preciosos, detalles, proveedores, etc.

Revisaremos el presupuesto cada poco juntos para ir adaptándonos a los límites creativos que marquéis. Aquí yo tengo la magia pero vosotros mantendréis siempre la varita.

 

  1. Porque el megadetallismo es tu gran enemigo y mi gran aliado

Esto es algo que las novias suelen apreciar. Más ellas. Y las madrinas. Una wedding planner puede bajar a un punto de detalle que una novia protagonista no puede y no DEBE.

Yo puedo controlar mil factores que deben estar ese día perfectos. Tú o tu madre no. Vosotras tenéis que disfrutar, atender a los invitados o poneros a beber mojitos hasta que os den las 3 de la mañana, lo que prefiráis. Es un día en el que no tenéis que trabajar ni revisar nada.

Los novios que han trabajado conmigo saben que soy muy puntillosa y no me gusta dejar detalles sin mirar y me gusta tener todo bajo control. A veces como soy humana, me equivoco y pido perdón, pero en general suelo tener las cosas muy “controladas”.

Hasta el día de la boda revisaremos todo con lupa y hablaremos muchas veces. El día de la boda por lo general, no tendréis que decirme nada. Yo estaré a todo. Y saldrá bien.

 

  1. Porque no tenéis que desplazaros a mil sitios ni hablar con mi proveedores

 

Una cosa que me enfurecía organizando mi boda es que muchos proveedores no te dan los precios “si no vas”. Y aquí, la experiencia, también fue un grado.

Así que decidí que quien no quisiera dar el precio aproximado y facilitarme las cosas, no trabajaba con él ni le contrataba nada. NO tenéis que pensar que vosotros sois los interesados en todo. NO SEÑOR. La ilusión es buena, pero no os dejéis tomar el pelo. No tenéis que haceros 700km en coche con el gasto de gasolina porque no os pueden mandar fotos del sitio. No DEBÉIS visitar 5 veces a nadie para que os ayude o os entienda.

Si una finca quiere alquilarse debe facilitar las cosas. Si un menú merece ser revisado te pueden dar un precio aproximado. Si no os lo dan o no os facilitan la vida, ¿a ver cómo os lo digo? NO se la facilitéis a ellos. Esto es un win-win.

Si os hacen la vida fácil ellos tendrán negocio. Si como proveedor eres inflexible en tu política, has perdido una oportunidad de venta. Así de claro. Yo al menos tomé esa postura en mi boda. Y os invito a ser, hasta un punto lógico, coherentes con este lema. Que nadie os haga sentir incómodos con sus normas. Los proveedores más flexibles y razonables son los que luego suelen dar mejores resultados.

Eso sí, todo con contratos y con las cláusulas de cada servicio escritas. Vais a gastar mucho, es normal que podáis exigir un servicio perfecto.

 

Y con este tema podría no parar, de verdad que lo he vivido y como os hablé en otra entrada, si volviera atrás, si pudiera casarme de nuevo, contrataría una wedding planner. Pero no puedo, mi boda salió como salió ( ¡genial, no vayais a pensar!) y con todo lo que he aprendido desde entonces, puedo ayudaros a vosotros, si lo queréis.

Si os he medio convencido, sólo medio, escribidme o ponerme un mensajito y nos tomamos un café.

Si nos conocéis, quizá os convenzamos del todo.

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